"Toda sociedad es un sistema de interpretación del mundo (...) Su propia identidad no es otra cosa que ese "sistema de interpretación", ese mundo que ella crea. Y esa es la razón por la cual la sociedad percibe como un peligro mortal todo ataque contra ese sistema de interpretación; lo persigue como un ataque contra su identidad, contra sí misma"

Cornelius Castoriadis
Los dominios del hombre. Barcelona: Gedida, 1988


domingo 19 de julio de 2009

Tierna rebeldía, o algo por el estilo

por Leandro Gonzalez de Leon

Pajarito Gómez (Una vida feliz). De Rodolfo Kuhn, Argentina, 1965.

Palito Ortega es, sin duda, uno de los mayores personajes de la Historia Argentina del siglo XX, la representación viva de la cultura de masas de la Nación. Sus canciones, sus películas y sobre todo su propia biografía recrea más que ninguna otra el imaginario popular/masivo de la Argentina, que ha ocupado a Pablo Alabarces todos estos años. Acaso un gran oxímoron, como el que citamos en el título de esta nota, podría encerrar el fenómeno Palito con toda su complejidad.

Tres de las personas que más admiro de la Argentina (dos personas físicas, una jurídica) han creado personajes a partir de Palito Ortega. El más reciente fue Diego Capusotto con Bombita Rodríguez ("Lucha armada-a-a / Obreros y estudiantes-es-es"). Alejandro Dolina dio vida a Nardo Warren en su radiocine Loco por el canto ("Vení, vení, vení, vení cantá / no pierdas tiempo, no te pongas a estudiar") y Les Luthiers creó a Huesito Williams, ("L'otro día caminando por la calle / vi a la gente odiar y luchar / y por eso en mi canto yo les digo / lo mejor es no salir a caminar") y luego lo reformuló como Manuel Darío ("Tanto dolor hay en mundo / guerra, muerte y destrucción / sha-la-la-lá..."), más logrado estéticamente y menos vinculado a Palito. Sin embargo, la crítica más acabada fue realizada mucho antes, en el momento cúlmine del autodidacta tucumano.

Pajarito Gómez fue creado en 1965 por Rodolfo Kuhn, Carlos del Peral y Paco Urondo. Kuhn fue, junto a Kohon y otros, representante de la llamada nueva ola del cine argentino, aunque esta expresión traiciona el espíritu de su cine, nada "nuevaolero". Carlos del Peral, humorista, había fundado la revista Tía Vicenta junto a Landrú. Paco Urondo, poeta devenido, como Walsh y HGO, en guerrillero y desaparecido durante el Proceso. En años más risueños escribieron sobre un tipo que le cantaba a la alegría en todas, todas las épocas.

Pajarito (Héctor Pellegrini) es un muchacho humilde, provinciano, cuya vida es ideada, narrada y administrada por una discográfica. Los autores apuntan, más allá del parodiado Palito, a los medios masivos. Muestra el trabajo de empresarios, asesores, periodistas y presentadores de televisión para sostener a este buen muchacho, buen hijo y buen ciudadano, que no se mete en política y canta al amor y al optimismo, ya que "los argentinos de veras somos todos optimistas". Detrás del fenómeno, un hombre oscuro, decadente, sin nada para decir, una novia para las revistas, una madre ignorada y la música tapándolo todo.

Los adjetivos para describir películas como esta han perdido fuerza, malgastados en las novedades de los jueves. En cada secuencia, en cada línea de diálogo de Pajarito Gómez puede apreciarse la cuidadosa elección de las palabras, la pausa, el gesto sutil y cierto aire de tragedia. El anuncio discreto de una catástrofe que se avecina y que no podremos detener porque estamos bailando twist.


La escena

Los "fabricantes" de Pajarito describen el proceso de producción del ídolo. Son Federico Luppi (en su primer largometraje), Lautaro Murúa y Maurice Jouvet.

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Diálogos

-Sabemos por las comprobaciones de los psicólogos y los sociólogos cuáles son los emergentes de la masa y buscamos la forma de satisfacer esos emergentes
-Y de educar, siempre hay que educar. (...)
-Dígame una cosa: si no fuera por el twist, ¿qué andarían haciendo los adolescentes con toda esa corrupción que hay por ahí?
**
-El nuevo long-play de Pajarito y Viviana debe tener una línea bien definida. (...) Romántica. Jóvenes iracundos de la nueva ola pero también románticos (....) Debería llamarse... "Tierna rebeldía", o algo por el estilo.
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martes 14 de julio de 2009

Esperando a Godotti

por Leandro Gonzalez de Leon


ZAPADA, una comedia beat. De Raúl Perrone, Argentina, 1998

La figura convocante es Diego Capusotto. Mientras nuestros intelectuales analizan sus personajes y parecen ver en él -como los franceses de Zelig- "un símbolo para todo", otros nos empecinamos en la recolección enciclopédica de su obra, rastreando y catalogando todo lo que haya hecho.

Así damos con Zapada, una comedia beat, el primer largometraje de DC, dirigido por Raúl Perrone, con Campi, el ex Cha Cha Cha Santiago Ríos, Marta Lorenzatti y Daniel Zaballa, hasta hace un tiempo director de cultura del Municipio de Morón. La película, no estrenada comercialmente y con un presupuesto nulo, responde al "dogma" de Perrone, resumido en un papel tan maltratado como su sentido del glamour: ahorrar luz, tiempo, tomas, sueldos y tratar de contar algo con lo poco que queda. Y no lo hace mal.

Fue filmada en Ituzaingó, a unas veinte cuadras de la casa de este cronista. El guión pertenece a Perrone y a Sergio Wolf, escritor, cineasta y licenciado en comunicación, como la totalidad de los lectores de este blog.

Zapada, cercana al cine de Jarmusch, presenta a dos tipos que no pueden cobrar una deuda. Sin un peso y en la calle, esperan en un parque de diversiones abandonado la llegada de un tal Godotti, un gordo con anillos que les debe cientocincuenta pesos. "¡Este Godotti hijo de mil puta! ¡Sabía que nos iba a dejar de garpe!", grita Capusotto, parafraseando el clásico de Beckett.
Mientras esperan, se refugian en la casa de Martita (Lorenzatti) y su novio Pipo (Ríos). Daniel Zaballa compone a Varela (Zabala/Varela, ya lo escuché en algún lado), un homeless que proyecta películas clásicas en un descampado. Y sobre el final aparece de la nada Jorge Porcel Hijo, otro conocido de los muchachos, con quien inician un viaje con destino incierto.

Interesante y efectiva. No me atrevo a calificarla, pero imagino que el crítico de cine Bobby Sansorette bien podría darle como calificación tres "este país es una mierda".


Adjunto un falso trailer, editado para la ocasión
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jueves 9 de julio de 2009

Eso no se toca


Acuarela de Johann Nepomuk Geiger (1840)

Compartimos un audio de La Mandíbula, programa radial de Nicolás Francisco y Leandro Gonzalez de Leon. En este fragmento leen y comentan la historia de Onán -del libro del Génesis, capítulo 38-, fundador de una práctica universal, el onanismo. Interpelado por una fuerza divina, irracional y omnímoda, el desgraciado Onán inició un movimiento que arrastró multitudes. Hoy, pese a la persistencia de la práctica, tiene millones de continuadores pero ningún reivindicador.
Loa narradores consultan, además, el libro Erotismo en la historia de Carlos Fisas y algunos versos ibéricos medievales sobre la delicada cuestión. La discusión gira en torno al enigmático episodio bíblico, la ley del levir, las palabras del Deuteronomio y sus implicancias en la modernidad.