"Toda sociedad es un sistema de interpretación del mundo (...) Su propia identidad no es otra cosa que ese "sistema de interpretación", ese mundo que ella crea. Y esa es la razón por la cual la sociedad percibe como un peligro mortal todo ataque contra ese sistema de interpretación; lo persigue como un ataque contra su identidad, contra sí misma"

Cornelius Castoriadis
Los dominios del hombre. Barcelona: Gedida, 1988


sábado 25 de abril de 2009

La decadencia de lo mágico

Brujas, por Robert Calef (1828)

Compartimos un audio de La Mandíbula, programa radial de Nicolás Francisco y Leandro Gonzalez de Leon. En este fragmento leen y comentan los libros La brujería (1958), de Geoffrey Parrinder y La cultura popular en la Europa Moderna (1978), de Peter Burke. Luego discuten sobre la suerte de las brujas y las causas de su extinción. Qué era la brujería, quiénes la practicaban y cómo la incredulidad logró lo que la persecución no había conseguido: hacerla desaparecer. La indiferencia es el ataque más certero; el olvido, lo más parecido a la muerte.

La Mandíbula: Las brujas - mp3 - 18 minutos

Introducción - Mito y religión, lenguaje y dialecto - La brujería como atributo femenino - El Aquelarre - Brujería y cristianismo - Instrucciones para el rito de iniciación - La indiferencia - De la persecución a la incredulidad - Final - Carlos Cano, Me embrujaste

viernes 10 de abril de 2009

Cloacas II: Mutación y subversión

por Leandro Gonzalez de Leon

Realicé estas notas para el programa radial Mundo Obra, dedicado al rubro de la construcción. El tema prescrito era la red cloacal, sobre la que hablaron diversos especialistas. Hice dos intentos. En el primero, propongo una analogía entre las cloacas y el inframundo pagano, el Tártaro griego y el Infierno cristiano. En el segundo, detecto rasgos contestatarios en dibujos animados infantiles que trancurren en las alcantarillas.

Las cloacas -el espacio de nuestros residuos- dicen mucho sobre nosotros. Negarlas es negarnos. Tendemos a identificarnos siempre con los aspectos positivos, pero todo, lo bueno, lo malo, lo virtuoso y lo abominable, está ahí y habla de nosotros.

Se ha comparado a la humanidad con un cuerpo. Siguiendo esta analogía podemos decir que cada uno de nosotros, como individuos, formamos parte de ese cuerpo, un cuerpo con la cabeza en el Cosmos y los pies en el barro (o mejor aún, en la mierda). Todos seguimos a Einstein en sus abstracciones, todos seguimos a Hitler en sus aberraciones. A menudo olvidamos que tanto Leonardo como el Caníbal de Rotemburgo son hombres, y que la humanidad toda ha de llevarse los premios y los castigos por sus acciones, en principio individuales. Terencio sintetizó este pensamiento cuando dijo “soy hombre y nada de lo humano me es ajeno”.

Mencionaremos algunos ejemplos de historias relacionadas. No todas conservan esta versión negativa y siniestra de las cloacas. En algunos casos, se subvierten estos valores.

La marginalidad se construye en diversos espacios o dimensiones. Un estudio reciente sobre un grupo de piqueteras bolivianas en la Argentina revelaron que estas mujeres eran al menos tres veces marginadas: por el género, por clase social y por la etnia, ya que eran mujeres, piqueteras y bolivianas. Por supuesto que cuando estas mujeres logran una mínima intervención política, ya no es justo decir que son tres veces dominadas, sino tres veces subversivas. Su discurso se opone al statu quo nacionalista, machista y estanciero.

Un caso paradigmático en este sentido, en el terreno de la ficción, donde hallamos tres formas de sometimiento y subversión es el de las tortugas adolescentes mutantes (Teenage Mutant Ninja Turtles), las Tortugas Ninja. Las Tortugas Ninja son héroes marginales. Su especie, de la familia de los quelónidos, representa cualquier cosa menos heroísmo, siendo la única excepción el relato de Aquiles y la tortuga. Su edad, adolescentes, los coloca debajo del mundo adulto. Y como si esto fuera poco, son mutantes. Viven en una cloaca. Desde las sucias alcantarillas de Nueva York, estos personajes defienden a la sociedad de sus verdaderos enemigos, los defensores de las llamadas "buenas costumbres".

En nuestra mitología local tenemos un personaje de similares características. Estamos hablando de Hijitus. En la ciudad imaginaria de Trulalá, la división de clases es muy clara. La casa de Gold Silver y los espacios por donde se mueven Hijitus y Larguirucho muestran lo más alto y lo más bajo de la escala social. Como los polos opuestos se atraen, en esta historia los ricos y los marginales se unen contra un enemigo común, un agente externo que encarna el mal: el profesor Neurus. Hijitus es un muchacho harapiento, que vive en un caño. Es, según sentido original de la palabra, un atorrante. Desde el punto de vista de las autoridades, un pibe de la calle que pasa a través de su sombrero para hacer justicia por mano propia. Sin embargo, su condición de marginal no lo hace un héroe de las clases populares. No es, bajo ningún punto de vista, un revolucionario. ¿Por qué? Porque establece una alianza con Gold Silver, el hombre más rico de la ciudad, para vencer al Dr. Neurus y al misterioso, genial personaje, llamado el Gran Hampa. Este último es el personaje más irreal de la serie. No porque tenga propiedades fantásticas: es irreal porque no sabemos qué come, dónde vive, de dónde viene. Sin un contexto socioeconómico en el cual inscribirse, el Gran Hampa es pura fábula, el Mal en estado puro, sin otra motivación que no sea el Mal mismo.

Como vemos, las cloacas, los caños, en las historias que referimos hoy no narran acciones de monstruos y villanos, sino que estos espacios pueden además albergar héroes. Pero estos héroes, y en esto son iguales a los monstruos, actúan desde los márgenes, encarnan los valores desacartados de la sociedad. En la siniestra Trulalá de Hijitus, en la violenta Nueva York de las Tortugas, la valentía y la honestidad fueron lanzadas, como desechos, a las cloacas.



Referencias / Anexo

  • El estudio al que hacemos referencia es Madres, comadres y compañeras. Formas de resistencia de un grupo de mujeres migrantes, de Mauro Vázquez. Versión en PDF>>
  • El olor de la pobreza, nota de Mario Vargas Llosa sobre el tratamiento de las heces en el Tercer Mundo.
  • En el documental Zizek! (2005), de Astra Taylor, Slavoj Žižek analiza los inodoros y su relación con la ideología. Transcribo un fragmento:

    "Cuando visité por primera vez los Estados Unidos estaba shockeado por sus escusados. (…) Esa fue la idea de la así llamada trinidad europea: economía anglosajona, política francesa, metafísica, poesía y filosofía alemana, la postura esencial de Europa. Política francesa revolucionaria: la mierda debe desaparecer lo más pronto posible. Anglosajón/americano: debe ser pragmático. Metafísica y poesía alemana: inspección. Inspeccionas, tú estás reflejado en tu mierda. Entonces, no es algo completamente loco que en un vulgar fenómeno común como este encuentres ciertas diferencias de las que no puedes dar verdadera cuenta en términos funcionales, sino que tienes que evocar todo esto. Esto significa: "OK. Estoy afuera de la ideología en una conferencia sobre la era posideológica." Entonces tú vas al baño, produces mierda. Tú estas sobre tu mierda, o la estas poniendo sobre la ideología, ¿no? (Ver texto en inglés)

  • Finalmente se descubre que el Gran Hampa es Serrucho, conocido colaborador del Dr. Neurus. Pero para nuestros fines, esta revelación modifica nada. Serrucho en tan "irreal" como el Gran Hampa.

domingo 5 de abril de 2009

Cloacas I: Analogías, metáforas

por Leandro Gonzalez de Leon

Realicé estas notas para el programa radial Mundo Obra, dedicado al rubro de la construcción. El tema prescrito era la red cloacal, sobre la que hablaron diversos especialistas. Hice dos intentos. En el primero, propongo una analogía entre las cloacas y el inframundo pagano, el Tártaro griego y el Infierno cristiano.

En la literatura y el imaginario popular, las cloacas siempre aparecen vinculadas a las representaciones del Inframundo. Criminales, conspiraciones, mutantes. Las cloacas, verdaderas entrañas de la ciudad, son los canales de lo expulsado, lo temido y lo negado por el sistema precario y tambaleante que llamamos Sociedad. Las heces se expelen y luego se ocultan bajo nuestros pies. Sólo se ocultan. Un inodoro averiado, una cañería en mal estado puede hacerlas emerger, como emergen tarde o temprano los traumas de la infancia.

Gran parte de los cultos occidentales afirman la existencia de un Inframundo, contrapartida negativa y sombría del Supramundo, que la religión católica identifica con el Cielo. El mundo subterráneo es siempre misterioso y maligno. Por alguna razón, los griegos y nosotros, vinculamos lo claro, lo que está delante y lo que está arriba con los valores positivos, y lo oscuro, lo que está detrás y lo que está debajo, con los valores negativos. Esta cadena puede ser causa o consecuencia de la ubicación espacial del Infierno en los mitos griegos y los cristianos. Territorios sombríos, cavernas, ciénagas. ¿Cómo llegar al Infierno? Es muy fácil. Camine hacia abajo. Puede hacerlo caminando o pecando, como usted prefiera.

El viaje al centro de la tierra imaginado por Julio Verne es sin duda mucho más fantástico e irrealizable que el viaje a la Luna, que también describió Verne y que se hizo realidad noventa y seis años después. Lava ardiente, duendes, animales desconocidos y fantásticos. Nada bueno puede provenir de tan monstruoso emprendimiento.

Aristóteles, en su descripción del cosmos, colocó a la Tierra en el centro del Universo (la teoría geocéntrica desestimada por Galileo y Copérnico). La tierra en el centro y todos los demás objetos celestes, incluido el Sol, girando en torno a ella.

Freud incluyó esta teoría en su listado de “heridas narcisistas” que sufrió el hombre a partir de descubrimientos científicos. Para Freud, el ego del hombre, autodenominado “rey de la creación”, fue herido al menos tres veces por la ciencia: la teoría de Copérnico, que revelaba que el Sol y no la Tierra era el centro del sistema, la teoría de la evolución de Darwin, aún discutida, que revelaba su origen animal; y su propia teoría del Inconciente, que destruía el Sujeto Pensante Dueño de sí mismo de la filosofía clásica, demostrando que el estado que llamamos Conciente está determinado por el Inconciente, terreno que nos pertenece porque forma parte de nosotros, pero donde no podemos ejercer dominio alguno.

Sin embargo, Aristóteles no era tan optimista con respecto a la raza humana y su destino, no era partidario del liderazgo cósmico del Hombre ni nada que se le pareciera. Un elemento no astronómico -sino metafísico- completaba su esquema. Un línea divisoria que coincidía con la órbita de la Luna, representaba la frontera entre la región supralunar e infralunar

En la región supralunar, en el espacio exterior al círculo formado por la órbita, encontramos el Universo ordenado, las estrellas, la pureza y acaso los dioses. Al interior del círculo, en la región infralunar estaban la Tierra y los hombres. Era el terreno de la imperfección, de la fatalidad, de la corrupción, reflejo distorsionado y decadente del firmamento y su esplendor.

Como vemos, para Aristóteles, la Tierra no era más que las cloacas del Universo.


Audio - Mundo Obra - 16 de marzo de 2009 - 4 minutos


Imagen: El Infierno, según Coppo di Marcovaldo