"Toda sociedad es un sistema de interpretación del mundo (...) Su propia identidad no es otra cosa que ese "sistema de interpretación", ese mundo que ella crea. Y esa es la razón por la cual la sociedad percibe como un peligro mortal todo ataque contra ese sistema de interpretación; lo persigue como un ataque contra su identidad, contra sí misma"

Cornelius Castoriadis
Los dominios del hombre. Barcelona: Gedida, 1988


lunes 12 de julio de 2010

Diálogos constructivos IV

Quentin Massys - El cambista y su mujer (1514)

"El mundo atribuye sus infortunios a las conspiraciones y maquinaciones de grandes malvados. Entiendo que subestima la estupidez." (Adolfo Bioy Casares, Diccionario del Argentino Exquisito, 1971)

"La gente tiende a descreer de las explicaciones más sencillas y lógicas y, en cambio, cree con facilidad en historias de poderes ocultos que conspiran para producirlos. Esa creencia genera la sensación de que uno es un iluminado y no un ingenuo, como todos los que «compran» la versión oficial. Por eso digo que es un mecanismo que está al servicio de elevar la autoestima. Aunque, ojo, a veces los paranoicos tienen razón. Es obvio que las logias existen, pero de ahí a suponer que todo lo publicado es falso hay un trecho largo". (Guillermo Martínez en La Nación, abril de 2010)

lunes 5 de julio de 2010

Audiencia secreta

por Georges Bataille


ME DIRIJO A CUALQUIERA, no hay nadie a quien mi libro no concierna. Pero mi lenguaje responde muy mal a lo que la mayoría espera, y la multitud, los hombres reunidos que forman la masa, no lo entenderán. En efecto, este lenguaje se dirige por separado a cada persona. Es confidencial, exige una audiencia secreta.
(...) Hablo de algo sencillo y no hay nadie que no lo experimente en todo momento: hablo de la vida que se consume, independientemente de la utilidad que tenga esta vida que se consume. Por tanto, yo no debería sorprender nunca. Hablo de algo que está siempre ante nosotros, ante todos nosotros. Pero siempre un poco secretamente. Solo un lenguaje confidencial lo comunica.
(...) ¿Quién reconoce sin rodeos que la carne y la vanidad le atormentan? Incluso si uno resiste con coraje, atormentan al más casto, al más humilde de nosotros, pero es rara la confesión de nuestras debilidades. Añadiría que la vanidad, la carne, no son las únicas que nos corroen por dentro. El horror de la muerte también nos atormenta de la misma manera secreta e inconfesable. Tanto que después de hablar de gloria, amor y muerte, tengo el sentimiento de alejar de mí a la masa de los hombres, pero al mismo tiempo la certidumbre de hacerme oir aisladamente, en voz baja, por cada uno de los que la forman.


Bataille, G. (1996) Lo que entiendo por soberanía. Barcelona: Paidós. PP. 59-61


miércoles 19 de mayo de 2010

El sastre de Ulm

de Bertolt Brecht


-¡Obispo, puedo volar!-
le dijo el sastre al obispo.
-¡Fíjate, voy a probar!-
Y con algo como alas
el sastre subió al lugar
más alto de la catedral.
Pero el obispo no quiso mirar.
- Como el hombre no es un ave,
eso es pura falsedad -
dijo el obispo del sastre

- Nadie volará jamás.-

- El sastre ha muerto - la gente
al obispo fue a informar
Fue una locura. Sus alas
se tenían que desarmar.

Y ahora yace destrozado
sobre la plaza de la catedral.
- ¡Que repiquen las campanas!
Era pura falsedad
Como el hombre no es un ave
- dijo el obispo a la gente -
¡nunca el hombre volará! -



Versión en castellano de Adolfo Celdrán (1970)
Original en alemán: Der Schneider von Ulm (1934)


Imágenes: 1. Julieta Moore, sobre Il Sastro, de Moroni. 2. Bertold Brecht (The Guardian)



sábado 15 de mayo de 2010

Educación y medios

Opina G. Bernard Shaw

EL CINE NOS INSTRUYE desde que el tic-tac de la linterna de la proyección se hace oír; ya sea que nos muestre lo que es la barrera de hielo del Polo Sur, o que nos vuelva estúpidos y sentimentales viendo historietas, nos instruye todo el tiempo; y cuando se nos enseña divirtiéndonos, se nos enseña mucho más que si se nos muestra brutalmente las costumbres de las langostas del mar.
No podría indicar por el momento el modo de servirnos del poder educativo del cine, porque nadie sabe lo que es menester enseñar; lo que es menester enseñar a Juan, no es lo que es menester enseñar a Pedro.
(...) Nuestros estudiantes son durante años esclavos de esta enseñanza abominable, que los priva finalmente de su capacidad de ver la cosa en acción. El cinematógrafo tiene la ventaja, no solamente de mostrar el movimiento de una cosa, sino la de detener una acción en cualquier momento; y de aquí que permita ver un rostro en otros momentos que en aquellos en que es gracioso y expresivo.

George Bernard Shaw, citado por Horacio Quiroga
en Caras y Caretas, nº 1106. 13 de diciembre de 1919.

miércoles 12 de mayo de 2010

Diálogos constructivos III


"No déis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen con sus patas, y luego se revuelvan para destrozaros a mordiscos" Jesucristo en Mateo: 7, 6. (VV.AA.: La Biblia. Barcelona: Herder, 1975.)

"No me gusta avivar giles, que después se me hacen contra" Carlos Waiss en "Bien Pulenta" (1950)

"No des monedas de oro a un gato negro" Proverbio japonés. Ver


lunes 26 de abril de 2010

Palabras

-¿Tienes miedo de las palabras? -dijo Sandokán, sonriendo.
-¿Cómo de las palabras? ¡No comprendo!
-Serás llamado "pirata", probablemente...
-Ya lo había pensado.
-¿Y esa palabra no te horroriza?
-No, porque sé que desde ahora trabajaré por una causa justa.

Emilio Salgari, Mis memorias.
Buenos Aires: Centro Editor de América Latina, 1977, p. 50.




lunes 22 de marzo de 2010

El sonido conservado

por Patrice Flichy

Charles Cros, por Nadar
En 1856, Nadar, que es uno de los principales fotógrafos de su época, así como un apasionado por las técnicas de su tiempo, tiene la idea de un "daguerrotipo acústico que reproduzca fielmente, a voluntad, todos los sonidos sometidos a su objetividad". Algunos años después describe esta máquina que llama fonógrafo "como una caja en la cual se fijarían y se retendrían las melodías, igual como con la cámara obscura sorprende y fija las imágenes". Esta conceptualización técnica, evidentemente, no puede desembocar en una realización concreta, pero muestra que la investigación sobre el registro de imágenes y sonido se hace paralelamente. El proyecto es el mismo: conservar el recuerdo de lo que ha desaparecido. (...)
El 3 de febrero de 1877, (Thomas Alva) Edison solicita una patente para un repetidor: un disco recubierto de papel gira sobre una plataforma, un estilete grabador suspendido de un brazo marca una sucesión de puntos y trazos dispuestos en espiral. El 17 de julio, el equipo de investigación descubre que, al sobrepasar cierta velocidad de la plataforma, el estilete lector emite vibraciones que recuerdan la voz humana. Al día siguiente, Edison anota la idea de un repetidor telefónico y a continuación observa: "Las vibraciones de la palabra son registradas exactamente y no hay duda de que soy capaz de grabar y reproducir la voz humana dentro de poco". (...)
Al otro lado del Atlántico, Charles Cros, poeta e inventor, trabaja por la misma época en una máquina parlante. Disponemos de pocas informaciones sobre la genealogía de sus investigaciones. El 10 de octubre de 1877 aparece en la rúbrica científica de La Semaine du clergé una información sobre estos proyectos. Habiéndole llegado alguna noticia de las investigaciones de Edison, el 3 de diciembre hace registrar una nota en la Académie des Sciences. Falto de medios financieros y, sin duda, de afición a la realización técnica, Cros no construirá jamás un prototipo.
A pesar de sus diferencias -un inventor-empresario que dispone del primer laboratorio de investigación de la época, por una parte; un inventor solitario, un poco soñador, por la otra- ambos tienen la misma concepción de una máquina parlante. En el Scientific American del 17 de noviembre de 1877, Edison escribe que acaba de poner punto por punto un "invento maravilloso": la palabra susceptible de infinitas repeticiones, gracias a grabaciones automáticas". Charles Cros expresa esa misma idea en verso:

"Como los rasgos en los camafeos
he querido que las voces amadas
sean un bien por siempre conservado
y que puedan repetir el sueño
musical de la hora demasiado breve.
El tiempo quiere huir, yo lo someto."

Fuente:
Fichy, P. (1993) Una historia de la comunicación moderna. México: Gilli, pp. 91-92